Una investigación federal concluye que los rociadores oxidados fueron los responsables de la explosión en una planta química que obligó a 90 000 personas a refugiarse en sus casas
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ATLANTA, GEORGIA — Un informe federal publicado recientemente ha concluido que los cabezales de los rociadores, que presentaban corrosión, provocaron el incendio de 2024 en la planta química de Biolab, en Conyers (Georgia), uno de los accidentes industriales más peligrosos de la historia reciente de Estados Unidos.
Según la Junta de Seguridad Química de EE. UU. (CSB), más de 1.100 cabezales de rociadores de la instalación presentaban una corrosión grave cuando el agua se derramó sobre sustancias químicas reactivas a base de cloro, lo que provocó una reacción violenta que extendió humo tóxico por toda la región.
La explosión y el incendio posterior obligaron a 90 000 residentes a refugiarse en sus hogares, lo que provocó el cierre de autopistas y desbordó a los servicios de emergencia.
El informe de la CSB concluyó que los fallos de mantenimiento y un control deficiente de la corrosión permitieron que se acumulara agua en el sistema, a pesar de las repetidas advertencias de los empleados. Antiguos trabajadores de Biolab declararon a Georgia Public Broadcasting (GPB) que las deficiencias de seguridad se habían ignorado durante meses, y que el mal funcionamiento de las alarmas y una formación inadecuada contribuyeron al desastre.
El incendio duró casi 24 horas, liberando cloro gaseoso peligroso y provocando una respuesta interinstitucional en la que participaron equipos de materiales peligrosos y unidades de vigilancia medioambiental. No se registraron víctimas mortales, pero varios bomberos y trabajadores de la planta sufrieron lesiones respiratorias.
Los investigadores afirman que el incidente pone de relieve la necesidad de una supervisión más estricta del almacenamiento de productos químicos y del mantenimiento de los rociadores en las instalaciones que manipulan compuestos reactivos. La CSB ha recomendado nuevos protocolos de inspección y materiales resistentes a la corrosión para los sistemas de extinción de incendios en las plantas químicas de todo el país.
Biolab, una filial de KIK Consumer Products, se ha comprometido a cooperar con las autoridades reguladoras y a aplicar medidas de seguridad. Las labores de limpieza y rehabilitación en las instalaciones de Conyers siguen en curso.
Más información:
https://www.csb.gov/bio-lab-inc-conyers-fire-and-chemical-release-/
https://www.csb.gov/csb-releases-bio-lab-conyers-final-investigation-report/