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AI generated illustration executed by Chat GPT from a prompt by Bjorn Ulfsson, CTIF.
10 Mar 2026

Lluvia negra tóxica sobre Teherán al arder el depósito de petróleo de Shahran

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TEHERÁN - Tras una serie de ataques militares contra infraestructuras petrolíferas clave en la capital iraní, siguen produciéndose incendios masivos en instalaciones de almacenamiento de petróleo , lo que ha desencadenado una creciente crisis medioambiental y suscitado preocupación por la lluvia radiactiva tóxica en toda la región.

El espeso humo negro provocado por las llamas en lugares como el depósito de petróleo de Shahran ha cubierto amplias zonas de la ciudad, mientras que los residentes y las autoridades denuncian precipitaciones contaminadas y una grave contaminación atmosférica que afecta a millones de personas.

Los ataques se dirigieron contra varias instalaciones de almacenamiento y refinería de petróleo en Teherán y sus alrededores, lo que supone una escalada significativa del conflicto en curso. Se produjeron incendios en varios depósitos de combustible, enviando columnas de humo hacia el cielo y causando graves daños a infraestructuras fundamentales para el sistema de distribución de energía de Irán.

Crédito de la foto:
Ilustración generada por IA. Realizada por Chat GPT a partir de una sugerencia de Bjorn Ulfsson, CTIF.

Incendios en grandes infraestructuras petrolíferas

Entre los lugares más afectados se encuentra el depósito de petróleo de Shahran, una importante instalación de almacenamiento de combustible al norte de Teherán que suministra una parte significativa de las necesidades de gasolina y petróleo de la capital. El depósito contiene varios tanques de almacenamiento de gran tamaño y normalmente contiene reservas de combustible para varios días para la ciudad.

Los reportajes de vídeo de los periodistas sobre el terreno han mostrado enormes llamas que salían de los tanques de almacenamiento, con un espeso humo negro que se extendía por los distritos residenciales. Los incendios ardieron durante horas después de los ataques, contribuyendo a una grave contaminación atmosférica en el área metropolitana, donde viven casi 10 millones de personas.

Los residentes describieron escenas parecidas a un desastre industrial, con el horizonte oscurecido por el humo y los equipos de emergencia luchando por contener el fuego. Las autoridades advirtieron de que el combustible quemado liberaba grandes cantidades de hidrocarburos y otros contaminantes a la atmósfera.

Preocupación medioambiental y sanitaria

Los expertos en medio ambiente afirman que la destrucción de los depósitos de combustible podría producir una contaminación generalizada del aire, el agua y el suelo. Los incendios de petróleo a gran escala liberan hollín, compuestos de azufre, óxidos de nitrógenoy otras sustancias tóxicas que pueden viajar largas distancias en la atmósfera.

Los modelos satelitales y atmosféricos sugieren que los penachos de humo de los incendios de Teherán podrían extenderse más allá de las fronteras de Irán, afectando potencialmente a la calidad del aire de las regiones vecinas. Algunas agencias meteorológicas del sur de Asia ya han advertido de que la contaminación de los incendios podría desplazarse hacia el este si se dan determinados patrones de viento.

Además de la contaminación atmosférica, los expertos advierten de que la escorrentía de petróleo de los tanques de almacenamiento dañados podría contaminar los sistemas de drenaje y las vías fluviales de la capital y sus alrededores. Los vertidos de petróleo que penetren en las redes de aguas pluviales podrían transportar residuos tóxicos mucho más allá de las zonas inmediatas de la explosión.

"Lluvia negra" sobre Teherán

Una de las consecuencias más alarmantes de los ataques ha sido el fenómeno que los residentes llaman "lluvia negra".

Tras los incendios, una densa humareda llenó el cielo de Teherán y, al parecer, las precipitaciones que caían por el aire contaminado se saturaron de partículas de hollín y aceite. Los residentes afirmaron que gotas oscuras y aceitosas mancharon coches, balcones y calles de amplias zonas de la ciudad.

Los testigos describieron cómo se despertaron con vehículos y edificios cubiertos de residuos negros tras la lluvia caída durante la noche. Un residente dijo a los periodistas que la lluvia había ennegrecido casi por completo su coche blanco recién lavado.

Las autoridades advirtieron de que la lluvia contaminada podía ser peligrosa. La Media Luna Roja iraní advirtió de que la exposición a las precipitaciones contaminadas podía provocar problemas respiratorios, irritación cutánea o quemaduras químicas debido a los compuestos tóxicos liberados por la combustión de productos derivados del petróleo.

Los científicos afirman que el fenómeno se asemeja a la "lluvia negra" documentada tras grandes incendios industriales o grandes explosiones, en la que el hollín y las cenizas se mezclan con el agua de lluvia al caer por el aire lleno de humo.

Impacto industrial y económico más amplio

Más allá de los efectos medioambientales inmediatos, las huelgas también han interrumpido la distribución de combustible en la capital. Las autoridades limitaron temporalmente las compras de gasolina, ya que los sistemas de suministro se esforzaban por hacer frente a los daños sufridos por las instalaciones de almacenamiento.

Los analistas energéticos advierten de que los daños continuados en los depósitos de combustible y las refinerías iraníes podrían repercutir en los mercados mundiales del petróleo si la producción o la distribución siguen viéndose afectadas. Los observadores ya han informado de una subida de los precios del crudo ante el temor de que los ataques a las infraestructuras energéticas puedan intensificarse aún más.

Consecuencias inciertas a largo plazo

Los expertos afirman que el impacto medioambiental total de los incendios puede tardar meses o años en evaluarse. El transporte a larga distancia de las partículas de humo podría afectar a los ecosistemas, los cultivos y las reservas de agua lejos de Teherán, mientras que los residuos tóxicos podrían permanecer en los entornos urbanos una vez extinguidos los incendios.

Por el momento, los residentes en la capital iraní siguen enfrentándose a unas condiciones atmosféricas peligrosas y a la incertidumbre sobre la magnitud de la contaminación tras uno de los mayores ataques a las infraestructuras energéticas del país en los últimos años.